Nombre dado a cualquier animal marino invertebrado que se pueda comer, es decir, todo tipo de moluscos y crustáceos como camarones, almejas, langostas, camarones, calamares, akamayi, abulones y ostras, entre otros. Los camarones y los ostiones se mantienen entre los mariscos más apreciados por el gourmet mexicano, también se comen en cocteles, ceviches, sopas o caldos, fritos o asados.

Existen establecimientos específicamente dedicados a la comercialización de pescado cocido denominados coctelerías o marisquerías. Los hay de varios tipos, desde los más sencillos, donde solo se venden unos pocos tipos de cócteles, hasta los que cuentan con toda una carta digna del conocedor más exigente. Los servicios pueden variar desde puestos improvisados en mercados o hasta restaurantes bien establecidos.
Es lógico suponer que es en la costa mexicana donde el consumo diario de productos del mar tiene sus raíces más profundas. Uno puede enumerar interminablemente todos los puertos o lugares que son famosos por sus manjares en las dos costas del país, por ejemplo, cangrejos de Tampico, camarones de Campeche o Mazatlán, ostras de Nayarit y Sonora, orejas de mar y orejas de mar. langosta de Ensenada y otras especialidades de Baja California, y muchos mariscos de Veracruz.

La comida mexicana se distingue no solo por el hecho de que es sabrosa, sino también muy diversa, y siempre se basa en altos estándares de calidad. Es, sin duda, una de las cocinas más completas y apetecibles del mundo, además de centrarse en muchas tradiciones de diferentes partes del mundo.
Los mariscos han sido una gran parte de la cocina mexicana desde principios del siglo XIX, cuando varios chefs comenzaron a incorporarlos a sus platillos.
Por: Luis Enrique Alvarado Mendez